Cuando contemplamos el cielo estrellado desde la Tierra, pocas veces pensamos que lo estamos haciendo a través de un gigantesco filtro natural. La atmósfera terrestre protege la vida en nuestro planeta y hace posible que respiremos, pero también influye de forma directa en cómo vemos el universo. De hecho, muchos de los fenómenos que apreciamos al observar las estrellas, los planetas o la Luna están condicionados por las distintas capas de aire que rodean nuestro planeta.
Por este motivo, comprender cómo funciona la atmósfera terrestre nos ayuda a entender por qué algunos días el cielo parece mucho más nítido que otros, por qué las estrellas titilan o por qué los grandes observatorios astronómicos se construyen en lugares elevados y alejados de las ciudades.
¿Qué es la atmósfera terrestre?
La atmósfera es la envoltura de gases que rodea la Tierra y se mantiene unida al planeta gracias a la gravedad. Está compuesta principalmente por nitrógeno, oxígeno, argón, dióxido de carbono y pequeñas cantidades de otros gases.
Además de hacer posible la vida, cumple funciones esenciales como protegernos de la radiación ultravioleta, frenar la entrada de numerosos meteoritos y regular la temperatura del planeta.
Sin embargo, esa misma capa de aire también modifica la forma en la que la luz procedente del espacio llega hasta nuestros ojos o nuestros telescopios.
¿Por qué la atmósfera terrestre afecta a la observación astronómica?
Cuando la luz de una estrella atraviesa el vacío del espacio viaja prácticamente sin alteraciones. El problema aparece al entrar en contacto con la atmósfera terrestre. Las diferentes capas de aire poseen temperaturas, densidades y movimientos distintos. Como consecuencia, la luz cambia ligeramente de dirección una y otra vez antes de llegar al observador.
Así que las imágenes de los cuerpos celestes pueden verse menos definidas de lo que realmente son.
El fenómeno del titileo de las estrellas
Uno de los efectos más conocidos es el titileo de las estrellas. Las turbulencias atmosféricas provocan pequeñas variaciones en la trayectoria de la luz, haciendo que las estrellas parezcan parpadear constantemente.
Por este motivo, cuanto más estable se encuentra la atmósfera, mejor calidad tendrá la observación. Este fenómeno está muy relacionado con el conocido seeing astronómico, uno de los factores más importantes para cualquier astrónomo.
La refracción atmosférica
Otro efecto importante es la refracción atmosférica. Cuando un astro se encuentra cerca del horizonte, su luz atraviesa una mayor cantidad de atmósfera que cuando está situado en lo alto del cielo. Esto provoca que parezca ligeramente desplazado respecto a su posición real.
Además, este fenómeno explica por qué el Sol o la Luna parecen adquirir formas algo deformadas cuando están saliendo o poniéndose.
Factores de la atmósfera que influyen en la calidad del cielo
No todas las noches ofrecen las mismas condiciones para observar el universo. Existen varios elementos relacionados con la atmósfera terrestre que determinan si una sesión será espectacular o decepcionante.
Humedad
La humedad ambiental reduce la transparencia del cielo y dificulta la observación de objetos poco brillantes, como galaxias, nebulosas o cúmulos estelares. Por tanto, las noches secas suelen ofrecer mejores condiciones.
Turbulencias
Las corrientes de aire generan inestabilidad atmosférica. Cuando las turbulencias son intensas, incluso un telescopio de gran calidad mostrará imágenes menos definidas.
Nubes y polvo en suspensión
Las nubes son el obstáculo más evidente, pero también el polvo, la calima o los aerosoles presentes en la atmósfera pueden disminuir considerablemente la transparencia del cielo. En zonas donde estos fenómenos son frecuentes resulta más complicado realizar una buena observación astronómica.
¿Por qué los observatorios se construyen en lugares elevados?
Los grandes observatorios del mundo comparten una característica: suelen encontrarse en zonas montañosas. La explicación es sencilla.
Al aumentar la altitud, disminuye la cantidad de atmósfera que separa al telescopio del espacio. Además, estos lugares suelen presentar menos humedad, menor contaminación lumínica y una atmósfera mucho más estable. Por este motivo, las montañas ofrecen algunas de las mejores condiciones para observar el universo.
En Andalucía existen enclaves privilegiados donde la combinación de altitud, cielos oscuros y estabilidad atmosférica permite disfrutar de imágenes espectaculares del firmamento.
¿Cómo mejorar la observación astronómica desde la Tierra?
Aunque no podemos controlar la atmósfera terrestre, sí podemos elegir las mejores condiciones para observar el cielo.
Elegir noches con buena estabilidad atmosférica
Las previsiones meteorológicas específicas para astronomía permiten conocer el nivel de transparencia y de seeing antes de salir a observar. Así que merece la pena consultarlas.
Alejarse de la contaminación lumínica
La iluminación artificial reduce enormemente el contraste del cielo. Por lo que buscar lugares alejados de grandes ciudades permite apreciar muchos más objetos celestes.
Observar cuando los astros están altos
Cuanto mayor sea la altura de un objeto sobre el horizonte, menor cantidad de atmósfera atravesará su luz. Como consecuencia, la imagen será mucho más nítida.
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Comprender cómo influye la atmósfera terrestre en la observación astronómica permite valorar aún más la importancia de elegir el lugar adecuado para mirar al cielo. Y pocos enclaves reúnen condiciones tan favorables en Andalucía como Alhama de Granada, donde se encuentra Sky Andaluz observatorio astronómico en Granada, un espacio pensado para disfrutar del universo con algunas de las mejores condiciones de observación de Andalucía.
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